Egresados de la UCC dan de comer de manera gratuita a personas de bajos recursos

Fecha: 23 octubre 2020 Por:Extensión Universitaria


“Desde finales de marzo del presente año, empecé a escuchar a mucha gente que su situación económica se le complicaba por la pandemia, algunos inclusive decían que no tenían ni para la comida, entonces junto con mi esposa quien también es egresada de la UCC, decidimos apoyar, dar un poco de lo que tenemos, dando al menos 15 comida al día, con eso pretendíamos ayudar.” Es como inició el proyecto de Moisés Zayas y de su esposa Liliana Flores, quienes hoy dan 130 comidas diarias en los dos comedores que han abierto, el primero en Veracruz en la Av. Ortíz Rubio y el segundo en Boca del Río en la Col. Ejido Primero de Mayo Sur y están pensando en abrir un tercero en la zona norte de la zona conurbada.  

Menciona  que a los comedores llegan personas de bajos recursos económicos, que en su mayoría no pueden trabajar como lo son personas de la tercera edad y no tienen quien los ayude, o bien trabajadores mayores (de más de 40 años) que no tienen empleo de manera temporal pero que están buscando tener ingresos de manera honesta, también van amas de casa con sus niños, y son mujeres que por alguna circunstancia ese día no completaron para el gasto y no quieren que sus hijos pasen hambre.

Empezaron con un solo comedor, pero a principios de este mes abrieron el segundo, en donde sirven alimentos gratuitos, en el primero dan la comida de 2 a 3 pm y el segundo de las 3:30 a 4 de la tarde. La comida que dan es fresca, del día, además balanceada y nutritiva lleva proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales, saben que para muchos será la única comida que realizarán en el día. Sirven un guisado caldoso, acompañado de arroz, verduras, frijol y agua de fruta fresca de la temporada. Cocinan diariamente 5 kilos de verduras, de 3 a 4 kilos de arroz y lo mismo de frijol además 6 kilos de carne.

Él sale de casa con su esposa todos los días a las 6 de la mañana de ahí pasan al mercado Malibrán a comprar los alimentos del día y a las 7 am empiezan a cocinar, para que a las 12 del día ya esté la comida y poderla servir a partir de las 2 de la tarde. Solamente le piden a las personas que lleven platos, cubiertos y su vaso, se formen, guarden su sana distancia, lleven cubrebocas y de manera gratuita les sirven sus alimentos.

Actualmente reciben donativos esporádicos en especie del Banco de Alimentos de Veracruz (como no son una asociación civil, no puede ser sistemática y regular pero si los ayudan), de una persona anónima que da 15 kilos de carne de primera a la semana, de ciudadanos que llevan aceite, frijol, arroz, verdura y otros que apoyan para el gas, lo demás lo pone su esposa y él. Actualmente del gobierno no reciben ningún apoyo y no lo andan buscando, con lo que juntan con eso preparan los alimentos.

Desde hace 6 años inició su empresa “Tacos El Negrín”, la cual ha ido creciendo y tiene ya una cartera de clientes y de lunes a viernes vende a todo público, además también sirven en eventos especiales, fiestas infantiles, reuniones, banquetes en empresas, etc., sin embargo, ha buscado la manera de no mezclar ambas actividades, su labor altruista con el de su empresa familiar, de esa forma las cocinas están a parte.

Inicialmente pensaron en servir solamente 15 comidas gratuitas al día y por 2 meses, consideraron que no sería complicado para ellos, además solamente lo harían mientras durara la pandemia la cual se había anunciado que acabaría a en junio, pero la situación provocada por la COVID-19 se ha prolongado y ellos continúan sirviendo alimentos de manera generosa en dos comedores para aproximadamente 130 personas al día.

Su primera actividad altruista la inició con su esposa (cuando todavía eran novios), estudiaban en la Universidad Cristóbal Colón la carrera de Ciencias de la Comunicación y con el Ayuntamiento de Veracruz,  iniciaron el kilómetro de la lata, para apoyar a los niños de Hogares Calasanz, les fue muy bien, además los apoyaron varios de sus compañeros. Descubrieron que organizándose podían ayudar a los demás.

A él y a su esposa en su etapa de estudiantes se les siembra esa semilla filantrópica y humanista de ayudar y servir, descubren que les encanta poder apoyar, y que siempre la vida da lo suficiente para compartir.

Al principio algunas personas pensaban que lo hacían con fines políticos o por lucimiento personal, pero han demostrado que no, si lo suben a las redes sociales es para que la gente apoye.

Quienes van por comida, al principio lo hacen con temor de que sea a cambio de algo o que la comida no esté limpie, pero se van encantados, además de que se llenan, les gusta mucho el sabor de los platillos.

Moisés y Liliana han vivido varios momentos que los han conmovido, que les han abierto más el corazón, especialmente con las personas de más de 70 años y con los niños, tienen varias historias que contar, situaciones que les han sacado las lágrimas, también han visto muchas caras sonrientes llenas de felicidad por el hecho de que alguien les da de comer.

Si él hubiera hecho un presupuesto para abrir el comedor, los números no le hubieran dado para dar de comer a 130 personas al día  y menos para sostenerlo por más de 6 meses, pero como señala su esposa, “no sabemos cómo, pero la comida siempre alcanza y se multiplica”.

Para abrir el segundo comedor hicieron una rifa, en done hubo bastante participación, y siempre hay gente que los apoya, aunque si es una labor que los llega a cansar, pero lo ven con buen ánimo, la satisfacción que tienen por realizar esta labor es muy grande, además saben que es la mejor forma de servir a Dios.

Si alguien quiere llevar apoyar este programa puede comunicarse vía WhatsApp al número 2292  22 5945 con Moisés Zayas o bien a través de Facebook https://www.facebook.com/hacequesuce

Mtro. Pedro Octavio Reyes Enríquez

Dirección General de Formación Integral 

Octubre 2020 


 

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