Las aulas vacías, pero la educación sigue adelante

Fecha: 24 junio 2020 Por:Edmundo Gómez Martínez


 

Las escuelas han estado desiertas, no se oye el bullicio, las risas, las pláticas, no se ven  las sonrisas, los ojos preocupados, la música. No hay clases, no hay libros, ni eventos culturales,  las escuelas están cerradas, sin columpios, sin fútbol, sin amigos conviviendo,  y lo principal es que no hay clase en los salones, hoy solos y callados.

Los maestros y los alumnos están ahora en sus casas, su tiempo transcurre dentro de sus ámbitos del hogar, el Coronavirus ha confinado a los actores del proceso educativo.

La magia de la relación y la comunicación educativa sin embargo se está filtrando por nuevas formas, por la tecnología, por el internet, llevado, acaso de manera imperfecta el mismo a casa y de hogar a  hogar, el maestro llega a la clase hoy por medio de una pantalla de computadora de escritorio, de laptop o incluso hasta de un teléfono.

Desde los niños hasta los universitarios, los cursos, la capacitación, maestría y doctorados, estamos en este proceso. Claro,  primero la conciencia, de la circunstancia, hacer un nuevo y un doble compromiso con su educación, y en el caso de los mas pequeños, comenzar por hacerlos comprender por qué no pueden salir de casa.

Y no es necesariamente por el miedo a contagiarnos, sino ir mas allá, porque además de eso, que está implícito, con  esto, con no salir,  estamos protegiendo a personas de más edad, enfermos, y en general con una salud más frágil.

Es por ello que  en todo caso, y de inicio, hay que  hacerles entender que lo que se está haciendo es un acto de valor y que tiene una mayor trascendencia,  fuerza social, desprendimiento,  ayuda,  solidaridad.

Resulta entonces necesario organizarse, prepararse para esta nueva realidad, y estructurar las formas,  por lo que se hace fundamental para ello, tener un horario establecido  y con ello una rutina propia para enfrentar la nueva circunstancia.

Los que saben dicen que hay que mantener, en la medida de lo posible, lo más que se pueda, los horarios y hábitos familiares, las costumbres y estar listos para trabajar como si saliéramos de casa. Respetar la rutina, la escuela o el trabajo. Eso vale para maestros y alumnos.

 Por lo que el maestro no puede dar clases en pijama y comiendo. Y los alumnos lo mismo.

Con ello se evitar que se altere el orden, estructura y seguridad del trabajo, ya que éste se fortalece con  las rutinas.

Cabe recordar que la educación a distancia impartida por la SEP se concentra en el programa “Aprende en casa” que, además de integrarse en una plataforma web, desde donde se establecen las nuevas clases o formas de transmisión del conocimiento en el proceso educativo.

 No para allí, por lo que también se distribuirá  a través de canales de televisión abierta y radio, aunque hasta el momento las autoridades no han detallado la fecha en la que los contenidos del proceso educativo vueltas a los más tradicionales, que dicho sea de paso, dan calidad, humanidad y otros contexto que enriquecen la educación.

No nos queda más que esperar y seguir por las nuevas formas educativas por un tiempo.

Lic. Raúl Díaz Cruz

Espacio de la Memoria

Junio de 2020


 

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