Egresada de la licenciatura en Médico Cirujano, es reconocida como una de las mejores estudiantes del país

Fecha: 8 octubre 2019 Por:Médico Cirujano


El pasado 3 de octubre tuve el honor de asistir a la ceremonia de Excelencia Académica 2019 en el auditorio de la Academia Nacional de Medicina, ubicada en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, brindada por el Instituto Científico Pfizer, la Academia Nacional de Medicina y la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina (AMFEM).

Con sinceridad puedo decir que ni en mis más grandes sueños podría haber imaginado encontrarme en un evento de tanto prestigio, en un lugar tan impresionante, con personas tan importantes en el mundo de la medicina, compartiendo un premio con los 65 estudiantes más destacados del país; y que además de ser excelentes alumnos y médicos, mostraron ser maravillosas personas. 

Estudiantes de todos los estados de la República Mexicana compartiendo el mismo sueño de velar por la salud de la población. Discursos inolvidables nos hicieron confiar en que, a pesar de tener caídas posteriores a este momento no debemos demeritar nuestros logros, tenemos tantas oportunidades de ser lo que queramos, como médicos generales, especialistas, administradores de salud, investigadores, catedráticos, entre otras muchas opciones. Que este galardón es una motivación, pero sobre todo un compromiso para continuar estudiando, esforzándonos y cumpliendo nuestras metas. Reconocimos que nuestro empeño ha valido la pena; cada noche sin dormir, el cansancio, el ayuno, los días especiales lejos de casa y de nuestras familias, porque los sueños se vuelven realidad solo cuando luchas por lo que deseas.

Para concluir, quisiera mencionar que desde que tengo uso de razón siempre he deseado ser médico, incluso antes de siquiera saberlo pronunciar. Mis padres pensaron que, con el tiempo cambiaría de opinión, pero me aferré a mi sueño hasta llegar a donde estoy.  El proceso no ha sido sencillo, he vivido cosas que pensé que serían imposibles de superar, quise rendirme muchas veces en el camino, pero Dios siempre me dio motivos para continuar y he sido testigo de cosas tan maravillosas que continúo dándole gracias por permitirme experimentar.  Mi familia siempre ha estado conmigo, son el motor más grande que me permite avanzar. Me han dado la oportunidad de estudiar la carrera que siempre he soñado y confían en mí incluso cuando tiendo a dudar. 

La vida no es fácil. Desde la fecundación, el espermatozoide tiene que luchar para alcanzar el óvulo antes que muchos millones más, desde que nacemos tenemos que esforzarnos para poder salir del canal del parto, después de eso, caernos cien veces antes de empezar a caminar y no por eso dejamos de intentar. No permitas que nadie te impida lograr lo que quieres, no permitas que nadie te diga hasta dónde puedes llegar, pues te aseguro que, si amas lo que haces, lo que sea vas a poderlo alcanzar. 

Esta vivencia ha sido inolvidable, sin duda alguna repetiría todo lo que he hecho para volver a vivir esta experiencia con mi mamá.

No me cabe la menor duda, de que los tiempos de Dios son perfectos, y que sus planes son incluso mejores que los nuestros. 

Finalizo con la siguiente frase que un médico que estimo me dijo hace varios años ya: 

“Siempre es mejor tener sueños lo suficientemente grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen”. 

 

 Araceli Benavides González

Egresada de la licenciatura en Médico Cirujano

Generación 2013-2017


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